EN ENTRE RÍOS
Autoridades del CONICET recorrieron en Crespo una planta que produce ladrillos PET con tecnología desarrollada por el organismo
El presidente del CONICET, Daniel Salamone, y el integrante del Directorio Walter Sione mantuvieron una reunión de trabajo con el intendente Marcelo Cerutti y visitaron la planta donde se producen ladrillos a partir de plástico PET reciclado, una tecnología desarrollada por investigadores del Centro experimental de la vivienda económica (CEVE) de Conicet. Parte de estos ladrillos ya fueron utilizados para construir residencias para adultos mayores y aulas en la Escuela Nº 105 de la ciudad, entre otras.
En la ciudad de Crespo, provincia de Entre Ríos, el presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) Daniel Salamone junto al integrante del Directorio Walter Sione mantuvieron una reunión de trabajo con el intendente de la ciudad Marcelo Cerutti y recorrieron la planta municipal donde se producen ladrillos a partir de plástico PET reciclado, una tecnología desarrollada por investigadores del Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE-Conicet). Parte de estos ladrillos ya fueron utilizados para construir residencias para adultos mayores y aulas en la Escuela Nº 105 de la ciudad, entre otras.
Durante la recorrida, Salamone, destacó el valor de las iniciativas que logran convertir el conocimiento científico en soluciones concretas para la sociedad y expresó: “Es notable el trabajo que se está realizando aquí. Muchas veces los científicos investigamos a pequeña escala, pero cuando ese conocimiento se transforma en un producto que llega a la comunidad y soluciona problemas concretos, como en este caso, tiene un valor especial. Este tipo de desarrollos permiten convertir un residuo contaminante en un recurso útil, integrando investigación científica con economía circular”, afirmó Salamone. Y agregó: “Invitaría a quienes aún no conocen el trabajo del organismo a ver proyectos como este en Crespo, aquí se puede tocar con las manos lo que produce la ciencia argentina”.
A su turno, Marcelo Cerutti, afirmó: “Este encuentro con autoridades del CONICET nos permite seguir trabajando en conjunto con diversos desafíos a futuro, con programas y desarrollos, sumándole tecnología a lo que ya tenemos. Además, compartimos información sobre los procesos que llevamos adelante en Crespo hace 30 años y que están arraigados en nuestra sociedad mediante la realización de la separación diaria y domiciliaria de los residuos en origen lo cual nos permite resultados efectivos con la reutilización de estos, haciendo un diferencial en la economía circular”.
Por su parte, el integrante del Directorio del CONICET, Walter Sione, resaltó la importancia de los procesos de transferencia tecnológica y la articulación entre el sistema científico y los gobiernos locales. “Casos como este muestran un camino posible donde la ciencia contribuye a resolver problemas concretos de la sociedad y del sector productivo. Investigadores del CEVE desarrollaron una tecnología que luego pudo transferirse, validarse y ponerse en funcionamiento en una planta municipal. Es un ejemplo de cómo el conocimiento científico puede transformarse en soluciones reales para las comunidades”, señaló. Y subrayó: “Este tipo de experiencias pueden replicarse en otros municipios del país, ampliando su impacto ambiental y social”.
Una tecnología del CONICET aplicada en territorio
La tecnología de fabricación de ladrillos con plástico PET reciclado fue desarrollada por investigadores del CEVE y transferida al municipio de Crespo para su implementación productiva.
En el marco de esta articulación, especialistas del CONICET brindaron asistencia técnica y realizaron la validación del proceso productivo y de la aptitud técnica de los materiales elaborados en la planta local.
La coordinadora de Educación Ambiental del Parque Ambiental de Crespo, Raquel Gorostiaga destacó el proceso de trabajo conjunto con el CONICET: “Para nosotros fue una experiencia muy enriquecedora trabajar junto al equipo del CEVE en la implementación de esta tecnología y siempre encontramos una gran generosidad en la transferencia de conocimientos. Ver hoy los ladrillos PET materializados en construcciones dentro de la ciudad es una enorme satisfacción y también una forma de fortalecer el compromiso de la comunidad con la separación de residuos en origen y el cuidado del ambiente”.
Economía circular y ciencia aplicada
La iniciativa permite transformar residuos plásticos en materiales de construcción, integrando conocimientos científicos con políticas locales de gestión ambiental. Los ladrillos se elaboran a partir de plástico PET triturado -obtenido principalmente de botellas descartadas- que se mezcla con arena, cemento y agua para formar un mortero que luego se moldea, vibra y compacta en moldes especiales.
El proceso productivo comienza con la trituración de botellas de PET recicladas, que luego de mezclarse con distintos materiales son transformadas mediante un sistema de moldeo en piezas destinadas a la construcción. Posteriormente, los ladrillos atraviesan etapas de secado y curado que aseguran sus propiedades físicas y mecánicas, garantizando su resistencia y durabilidad.
Entre sus principales beneficios, estos ladrillos presentan buenas propiedades térmicas y aislantes, contribuyen a reducir el volumen de residuos plásticos que de otro modo tardarían años en degradarse y permiten avanzar en esquemas de economía circular que transforman desechos en recursos útiles para la construcción.
En este sentido, el desarrollo de esta tecnología representa un ejemplo de articulación entre el sistema científico, los gobiernos locales y la sociedad para promover soluciones innovadoras orientadas a la sustentabilidad, la gestión responsable de residuos y el desarrollo productivo local.














Se utilizan en cubiertas inclinadas de construcciones. Están elaboradas con una mezcla de partículas de plástico procedentes de envases, caños y bidones, y de caucho proveniente de neumáticos fuera de uso, ligadas mediante un procedimiento de termofusión.
Se producen agregados reciclados por granulación de hormigón fresco residual con adiciones absorbentes parcialmente biobasadas, para sustituir agregados convencionales en nuevas formulaciones de hormigón. Se reduce el impacto ambiental y pérdidas económicas derivadas del retorno y descarte de hormigón fresco.
Se desarrollan paneles aglomerados basados en residuos y/o subproductos agroalimentarios, como son la cáscara de arroz y el bagazo de cerveza, entre otros. La combinación de estos materiales con adhesivos basados en proteínas de soja permite obtener paneles sostenibles y completamente biobasados, permitiendo a su vez la revalorización de estos recursos.


Son partículas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, recubiertas con una mezcla de cemento Portland y aditivos estabilizantes. Este recubrimiento evita la lixiviación de sustancias tóxicas. Se utilizan en mezclas para fabricar ladrillos, bloques, placas, cargas en losas, pendientes y premoldeados de hormigón.
Son componentes premoldeados de hormigón armado apto para techos planos y entrepisos. Son placas armadas que se aplican sobre viguetas premoldeadas de hormigón, sobre las cuales se ejecuta la capa de compresión y la cubierta de techo en forma tradicional. De fácil armado y montaje no requieren de mano de obra especializada. Su calidad de terminación no requiere cieloraso, por lo que una vez colocado está listo para pintar.
Ventanas de micro-concreto constituidas por un marco y divisorios interiores que conforman una trama modular ortogonal de 40 cm. Incorporan en su masa una estructura resistente de acero conformada por varillas de hierro.
Estos componentes se utilizan en muros y en losas de construcciones. Están elaborados con una mezcla de partículas de plástico PET procedente de envases descartables de bebidas, ligadas con cemento Portland y aditivos, que se moldean con una máquina bloquera.
Se trata de placas de aislamiento termo-acústico basadas en la reutilización mecánica de poliestireno expandido (EPS) de descarte. El aislamiento se compone de poliestireno expandido triturado, aglutinado y mezclado con cemento y agua. Reconoce las necesidades de las viviendas y su habitabilidad ante las situaciones de extremo frío en invierno y extremo calor en verano. Favorece el confort térmico y acústico. Posee un rendimiento comparable al de los aislamientos disponibles en el mercado. Proporciona una alternativa de bajo costo capaz de mejorar la calidad habitacional y contribuir a la sostenibilidad ambiental.
Estos componentes se utilizan en muros y en losas de construcciones. Están elaborados con una mezcla de partículas de plástico PET procedente de envases descartables de bebidas, ligadas con cemento Portland y aditivos, que se moldean con una máquina bloquera.
Se utilizan en cubiertas inclinadas de construcciones. Están elaboradas con una mezcla de partículas de plástico procedentes de envases, caños y bidones, y de caucho proveniente de neumáticos fuera de uso, ligadas mediante un procedimiento de termofusión.